Caricias que cambian la vida

Los miércoles son un día muy especial en el Geriátrico de Ciutadella gracias a la presencia de Brida, una perra que desde hace tres años participa en un programa de terapia asistida con animales.
Se trata de una actividad con unos efectos comprobados y que tal y como explica la psicóloga del centro, María Martí, ayuda a mejorar «la calidad de vida de los residentes».

En cada visita, el animal arranca un buen número de sonrisas, mientras se deja acariciar, peinar, lavar o alimentar. Gracias a esa actividad, los residentes realizan un ejercicio que les costaría mucho más sin ese tipo de incentivo.
«SOLO LE FALTA HABLAR»
comneta Esperanza, una de las usuarias del centro, quien reconoce que ahora le gustan los animales mucho más que antes.

A la vista de la experiencia están unos resultados excelentes apuntan los responsables, y que se traducen en el fomento de las funciones sensoriales, psicosociales, emocionales, motivacionales y físicas del usuario. Y además, relata Mercadal, parece que Brida está tan contenta con su trabajo como él satisfecho con los resultados: «el día que nos toca venir, el animal ya lo sabe con antelación por las rutinas que realizamos, y se le nota más contento»